4.8.08

Esquizofrenia, factores sociales.

El riesgo de esquizofrenia aumentado en residentes de ciudades con altos niveles de competición y miembros de grupos desaventajados (por ejemplo inmigrantes de países con renta baja o medias, personas con un coeficiente intelectual reducido, con alteraciones en el oído a causa de un historial de abuso), sugiere que los factores sociales son importantes para la etiología de esta enfermedad. Se considera que la disfunción dopaminérgica es un mecanismo clave en la patogénesis. Este artículo realiza una revisión selectiva de la literatura científica para delinear un mecanismo por el cual algunos factores sociales pueden alterar el funcionamiento del sistema dopaminérgico en el cerebro. Experimentos con ratones han mostrado que el desafío social lleva a una hiperfunción dopaminérgica y a una sensitivización del comportamiento, por el cual los ratones muestran una respuesta elevada a agonistas dopaminérgicos. Estudios de imagen de receptores han demostrado el mismo fenómeno en pacientes con esquizofrenia que nunca recibieron tratamiento con fármacos antipsicóticos. En humanos, la experiencia crónica del desafío social puede conducir a una sensitivización (y/o a un aumento de la actividad basal) del sistema mesolímbico de dopamina y por lo tanto aumentar el riesgo de esquizofrenia.

Br J Psychiatry Suppl. 2007 Dec;51:s9-12.Links
Hypothesis: social defeat is a risk factor for schizophrenia?
Selten JP, Cantor-Graae E.

The increased schizophrenia risks for residents of cities with high levels of competition and for members of disadvantaged groups (for example migrants from low- and middle-income countries, people with low IQ, hearing impairments or a history of abuse) suggest that social factors are important for aetiology. Dopaminergic dysfunctioning is a key mechanism in pathogenesis. This editorial is a selective literature review to delineate a mechanism whereby social factors can disturb dopamine function in the brain. Experiments with rodents have shown that social defeat leads to dopaminergic hyperactivity and to behavioural sensitisation, whereby the animal displays an enhanced behavioural and dopamine response to dopamine agonists. Neuroreceptor imaging studies have demonstrated the same phenomena in patients with schizophrenia who had never received antipsychotics. In humans, the chronic experience of social defeat may lead to sensitisation (and/or increased baseline activity) of the mesolimbic dopamine system and thereby increase the risk for schizophrenia.