22.12.09

La "polypill" o pastilla múltiple, una opción económica y accesible para la prevención del infarto de miocardio.

La cardiopatía isquémica –angina de pecho e infarto de miocardio- y la apoplejía* –accidente cerebrovascular- son las primeras causas de muerte en el mundo. La mayoría de las personas que lo sufren viven en países rentas bajas o medias, principalmente en países en vías de desarrollo.

¿Qué hacer? En la prevención del infarto de miocardio y la apoplegía, son primordiales los cambios en el estilo de vida. Esto se debe a que los tres factores clave en su aparición son el uso del tabaco, la inactividad física y una dieta no saludable. Por ello, además de dejar el hábito tabáquico y realizar ejercicio, se recomienda aumentar el consumo de frutas y verduras. Una dieta baja en estos alimentos es responsable, de acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud, de un 19% de los cánceres gastrointestinales, de un 11% de las apoplejías y de un 31% (casi un tercio) de las cardiopatías isquémicas (1) . En total, se podrían salvar más de 2.7 millones de vidas al año si se aumentara el consumo de fruta y verdura (2). Además, recientemente se han reportado las ventajas notables de una reducción en el consumo de sal (Bibbins-Domingo, 2010).

Adicionalmente, hay muchas evidencias clínicas que apoyan el uso de fármacos. De hecho, investigadores atribuyen la mitad de la disminución en la mortalidad por causas cardiovasculares que ha tenido lugar en Estados Unidos en los últimos diez años, al uso de medicamentos. Se trata de fármacos antiagregantes de las plaquetas (para evitar la formación de trombos*), para bajar la presión arterial y para reducir los niveles de colesterol. ¿Por qué reducir también los niveles de colesterol? Se calcula que el 56% de los infartos de miocardio y el 18% de las apoplejías se deben a niveles altos de colesterol (1).

Sin embargo, el uso de esta combinación de medicamentos no es tan sencillo como parece, ya que aparecen varios inconvenientes: 1) al tratarse de varios fármacos existe el riesgo de errores por parte del médico en el momento de la prescripción; 2) los pacientes tienen que tomar varias pastillas y eso favorece que haya falta de continuidad o errores en la toma de fármacos; 3) en ocasiones uno o más fármacos no se encuentra disponible; 4) el tratamiento es caro.

Para evitar estos problemas, apareció la poli-pastilla (“polypill” en inglés), este concepto fue generado por los científicos Wald y Law en el 2000. Ellos publicaron un artículo en el año 2003 en el que afirmaban que una poli-pastilla que contuviera seis fármacos, administrada a los mayores de 55 años, podría reducir los accidentes cardiovasculares en un 80% (Wald, 2003). Sin embargo, desde entonces, la poli-pastilla ha sido fuente de grandes controversias. Los detractores de ésta afirman, entre otras cosas, que la reducción del riesgo cardiovascular derivada de su toma podría ser demasiado optimista y que la aceptación social por parte de pacientes y médicos será menor de lo esperado. Otra fuente de preocupación es la aparición de efectos secundarios a causa de algunos componentes de la poli-pastilla. Por ejemplo la aspirina puede originar complicaciones gastrointestinales y algunos fármacos para reducir la presión arterial pueder ser causantes de tos. Por ello, los efectos secundarios derivados de uno o dos componentes podrían ser causantes de la interrupción de la toma y la pérdida del efecto terapéutico de los otros componentes de la poli-pastilla.

Para minimizar estas posibles dificultades, un equipo de cardiólogos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares en Madrid, España (Fuster, 2007; Sanz, 2009) han evaluado la posibilidad de utilizar una poli-pastilla más sencilla y eficaz para prevenir la cardiopatía isquémica en pacientes de alto riesgo, aquellos que ya han sufrido un infarto de miocardio. Esta pastilla múltiple contendría una combinación de sólo tres fármacos, 100 mg de aspirina (que tiene funciones de un antiagregante plaquetario, para evitar la formación de trombos), 40 mg de sinvastatina (para reducir el colesterol en la sangre), y ramipril (para bajar la presión arterial) en tres dosis diferentes (2.5 mg, 5 mg and 10 mg). De esta forma, el ramipril podría ser utilizado a menores dosis (5 g o 2,5 mg) en el caso de provocar tos a la dosis más elevada (10 mg).

Estos investigadores creen que la poli-pastilla que están desarrollando, proporcionada a bajo precio, aumentaría el seguimiento del tratamiento y reduciría costes. Además, afirman que si se lograra éxito en esta área de prevención se podrían abrir las puertas al desarrollo de poli-pastillas para otras enfermedades, como la diabetes y la apoplejía. De esta forma, en todo el mundo, la poli-pastilla haría accesible las terapias farmacológicas más eficaces y modernas a las personas con menos recursos, toda una utopía que parece poder convertirse en realidad.


Diccionario de términos (*):

Apoplejía o accidente vascular cerebral: Está causada por la interrupción del aporte de sangre al cerebro, normalmente causada porque un vaso se rompe o se bloquea por un trombo. Esto interrumpe el aporte de oxígeno y nutrientes, causando daños en el tejido cerebral. El síntoma más común de una apoplejía es una debilidad repentina en la cara, brazo o pierna, mayoritariamente en una parte del cuerpo. Otros síntomas incluyen: confusión, dificultad para hablar, dificultad para ver con un ojo o ambos; dificultad al caminar, mareos, pérdida del equilibrio o la coordinación; dolor de cabeza intenso sin razón aparente; desmayo o pérdida de consciencia. El efecto de una apoplejía depende de qué parte del cerebro está afectada y gravedad del daño. Una apoplejía grave puede causar la muerte repentina (3).

Trombo: Un coágulo sanguíneo que se forma dentro de un vaso sanguíneo o dentro del corazón y que puede llegar a obstruirlo.


Bibliografía:

Bibbins-Domingo K, Chertow GM, Coxson PG, Moran A, Lightwood JM, Pletcher MJ, Goldman L. (2010) ”Projected Effect of Dietary Salt Reductions on Future Cardiovascular Disease.” N Engl J Med. Jan 20.

Fuster V, Sanz G.(2007) “A polypill for secondary prevention: time to move from intellectual debate to action.” Nat Clin Pract Cardiovasc Med. Apr;4(4):173.

Sanz G, Fuster V. (2009) “Fixed-dose combination therapy and secondary cardiovascular prevention: rationale, selection of drugs and target population.” Nat Clin Pract Cardiovasc Med. Feb;6(2):101-10.

Wald NJ, Law MR. (2003) “A strategy to reduce cardiovascular disease by more than 80%. “ BMJ. Jun 28;326(7404):1419.

(1) “The World Health Report 2002. Reducing risks, promoting healthy life. Geneva, World Health Organization, 2002.”

(2) “Preventing Chronic Diseases: A vital investment. Geneva. WHO. 2005”

(3) http://www.who.int/topics/cerebrovascular_accident/en/