9.7.08

Una elevada ingesta de carne y bebidas azucaradas y una baja ingesta de ácidos grasos omega 3 favorecen la aparición de esteatosis hepática

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La pérdida de peso se considera terapéutica para pacientes con hígado graso de origen no alcohólico. Sin embargo, hasta el momento no existían evidencias epidemiológicas de la existencia de hábitos dietéticos asociados a esta enfermedad. Un grupo del departamento de gastroenterología del centro médico de Tel Aviv, Israel, realizó un estudio en el que se investigaron los patrones dietéticos asociados con el hígado graso de origen no alcohólico -esteatosis hepática no alcohólica o EHNA-.

MÉTODOS: Un estudio transversal de una muestra de 375 individuos, obtenida a partir de la “Encuesta Israelí Nacional de Salud y Nutrición”. Los criterios de exclusión fueron causas -etiología- conocidas para EHNA. Los participantes en el estudio se sometieron a ecografía abdominal -ultrasonidos-, pruebas bioquímicas y evaluaciones dietéticas y antropométricas. Además, se administró un cuestionario semicuantitativo para evaluar la frecuencia de la ingesta de comida.

RESULTADOS: Tras la exclusión de los pacientes que no cumplían los criterios de inclusión en el estudio, se incluyeron 349 voluntarios (52,7% hombres; edad media 50,7 +/- 10,4 años; 30,9% hígado graso primario). El estudio dio como resultado que el grupo con EHNA consumía casi el doble de bebidas refrescantes azucaradas y el 27% más de carne. Por el contrario, el grupo con EHNA tenía una tendencia a consumir menos pescado rico en ácidos grasos omega 3. Tras realizar un ajuste de la edad, sexo, índice de masa corporal e ingesta de calorías totales, la toma de bebidas refrescantes azucaradas y la carne se asoció de forma significativa con un riesgo aumentado para la aparición de hígado graso de origen no alcohólico.

CONCLUSIONES: Los pacientes que sufren hígado graso no alcohólico -esteatosis hepática no alcohólica o EHNA- muestran un mayor consumo de bebidas refrescantes azucaradas y carne, y una tendencia a un menor consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3. Además, un consumo aumentado de bebidas refrescantes azucaradas y carne está asociado a un mayor riesgo de EHNA, independientemente de la edad, el sexo, el índice de masa corporal y las calorías totales que consuma el individuo.


J Hepatol. 2007 Nov;47(5):711-7.
Long term nutritional intake and the risk for non-alcoholic fatty liver disease (NAFLD): a population based study.
Zelber-Sagi S, Nitzan-Kaluski D, Goldsmith R, Webb M, Blendis L, Halpern Z, Oren R.

The Liver Unit, Department of Gastroenterology, Tel Aviv Sourasky Medical Center, Tel Aviv 64239, Israel.

BACKGROUND/AIMS: Weight loss is considered therapeutic for patients with NAFLD. However, there is no epidemiological evidence that dietary habits are associated with NAFLD. Dietary patterns associated with primary NAFLD were investigated. METHODS: A cross-sectional study of a sub-sample (n=375) of the Israeli National Health and Nutrition Survey. Exclusion criteria were any known etiology for secondary NAFLD. Participants underwent an abdominal ultrasound, biochemical tests, dietary and anthropometric evaluations. A semi-quantitative food-frequency questionnaire was administered. RESULTS: After exclusion, 349 volunteers (52.7% male, mean age 50.7+/-10.4, 30.9% primary NAFLD) were included. The NAFLD group consumed almost twice the amount of soft drinks (P=0.03) and 27% more meat (P<0.001). In contrast, the NAFLD group consumed somewhat less fish rich in omega-3 (P=0.056). Adjusting for age, gender, BMI and total calories, intake of soft drinks and meat was significantly associated with an increased risk for NAFLD (OR=1.45, 1.13-1.85 95% CI and OR=1.37, 1.04-1.83 95% CI, respectively). CONCLUSIONS: NAFLD patients have a higher intake of soft drinks and meat and a tendency towards a lower intake of fish rich in omega-3. Moreover, a higher intake of soft drinks and meat is associated with an increased risk of NAFLD, independently of age, gender, BMI and total calories.